De la Pulsera, El Peluchito, La Foto en la Cartera y La Caja
Paul | October 14, 2008 11:37 amVas un buen día por la autopista, vía a tu casa, de regreso del trabajo, concentrado en la cola, pensando en cuanta pendejada puedes y clavas tus ojos en tu mano izquierda… Y suspiras…
“Ahhh… La pulsera que me regalo aquel día en el centro comercial, que bolas como cambian las cosas…”
Suspiras otra vez y sigues viendo ese estropajo de hilos verdes que quedan aun en tu muñeca y comienzas con una de las peores pendejadas que puede hacer un enguayabado… Buscar vainas donde no las hay…
Le subes el volumen a la radio y oyes una canción que vagamente te recuerda algo y dices:
“Ahhhh… Esa canción es aquella que escuchábamos el día que tuvimos el peo porque no me paraba bola el día de la rumba de su amiga… Ahhhhhh”
Y capaz y la maldita canción nunca sonó cuando estaban juntos pero tu te crees ciegamente que sonaba mientras te pedía que no la ladillaras cuando estaba con sus amigas… E inventas cualquier vaina en ese momento…
Avanza la cola… Y sigues buscando recuerdos de donde no hay…
“Mira… La valla de Farmatodo… ¡Cómo le gustaba Farmatodo a ella! Recuerdo aquel día que íbamos a la playa y fuimos a Farmatodo a comprar las cosas… Ahhhhh”
¡Pero muchacho pendejo! Si tu nunca has podido distinguir si Farmatodo es el rojo o el azul… Y si es Locatel o es Farmahorro… ¿Te vas a acordar cual es la farmacia donde fuiste a comprar el bronceador que te pidió?
Luego pones tu CD favorito del mes de Mayo que sádicamente titulaste “Recopilatorio del Despecho #2” y mientras la cola sigue sin moverse sacas la cartera y ves la foto carnet que aun tienes ahí después de 2 meses y lees por detrás “Te Amo! 29/10/2005” y repites la misma idiotez otra vez “Que bolas como cambian las cosas…”
¡No va a cambiar, güevon! Una foto de hace dos años que aun tienes en tu cartera para que cada vez que vayas a sacar la tarjeta de crédito a pagar los 660.000 bolos que te bebiste en la discoteca donde siempre amaneces, te acuerdes mas de ella y te quedes viéndola como anormal mientras la bartender espera viéndote la cara de pendejo…
Decides llegar a tu casa y guardar la foto y el carnet del club vencido que te regalo en algo que tienes en la mesa de noche, debajo del peluchito que tocas todas las noches al acostarte… La Cajita de Los Recuerdos…
Abres la maldita caja mientras suena en el fondo “Una foto de tu ombligo…” Y en vez de guardar la foto e irte a beber… ¡No! Te pones a sacar cartas, entradas del cine, notas en servilletas, cartas, pulseras rotas, cd’s, corazones de papel rojo, rosas secas, dibujos y demás pajuatadas que solo tu guardas…
¡Pero muchacho pendejo! ¿Qué coño haces tu con esa caja aun en la mesa de noche si primero que todo las cajitas son vainas de jeva que empezaste a hacer porque te dio pena cuando ella te dijo que tenía una cajita?
Segundo que carajo haces tu con eso en la mesa de noche, si la caja de ella debe estar en el maletero junto con la caja de los otros ex novios y en su mesa de noche debe estar una cajita nueva y reluciente que apenas empieza a llenarse con las cartas y los pétalos de rosas que el güevón de ahora le regala…
Pero tranquilo que aunque botes la caja, se rompa la pulsera, el CD se raye, te roben la cartera, te zampes a 30 jevas en un mes, aun te va a quedar la corbata, la camisa, los zapatos, el reloj, las canciones que ponen en la radio y demás vainas que te van a hacer decir…
“¡Que bolas como cambian las cosas!”
Categories: Cronicas Del Guayabo

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So true!
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